En mis últimas obras está tomando más partido los paisajes desérticos. Simbolizan esos momentos de la vida en los que todo parece detenido, donde lo conocido ya no basta y solo nos queda mirarnos desde dentro. Como un barco a la deriva en el silencio, nos suspendemos entre lo que fuimos y lo que podemos llegar a ser. En esa quietud surge la posibilidad de reconstruir nuestro sentido: como un faro que nos guía, podemos dar un nuevo significado a nuestra experiencia, (del caos de vuelta al orden,).

Una de las obras realizadas el pasado verano en el estudio de Michael Hutter, profundamente agradecido por la oportunidad de aprender de un maestro como él. Su manera de construir mundos imaginarios y criaturas imposibles me inspiró a explorar obras más surrealistas y fantásticas. Como en esta donde…
Una de las obras realizadas el pasado verano en el estudio de Michael Hutter, profundamente agradecido por la oportunidad de aprender de un maestro como él. Su manera de construir mundos imaginarios y criaturas imposibles me inspiró a explorar obras más surrealistas y fantásticas. En esta pieza, el desierto simboliza esos momentos de la vida en los que todo parece detenido, donde lo conocido ya no basta y solo nos queda mirarnos desde dentro. Como un barco a la deriva en el silencio, nos suspendemos entre lo que fuimos y lo que podemos llegar a ser. En esa quietud surge la posibilidad de reconstruir nuestro sentido: como un faro que nos guía, podemos dar un nuevo significado a nuestra experiencia.